Volvió a subirse sobre mi espalda
la sensación incómoda de la niñez entre difuntos
la noche que padre tuvo los síntomas
recordé la voz de su mejor amigo, la cara
el ruido fantasmal de una máquina de coser en desuso
en la cocina
el sol rebotó en el vidrio y encausó
su rayo hasta las manos del viejo
era lo único claro que había en la casa.
Niñez entre difuntos...
ResponderEliminarTodos fuimos niños.
Todos seremos difuntos.
La fila avanza y no se detiene.